Moverse, probar, explorar.
El viento trae la sensación de que todo es posible mientras te mueves. Para los niños que cambian de dirección, siguen la curiosidad y descubren el mundo recorriéndolo.
El viento trae la sensación de que todo es posible mientras te mueves. Para los niños que cambian de dirección, siguen la curiosidad y descubren el mundo recorriéndolo.
La tierra tiene la confianza callada de quien crece a su propio ritmo. Para los niños que están aprendiendo a elegir, a sostenerse, a construir y a florecer cuando les toca.
El agua aporta el fluir de la colección: hacer, experimentar y dar forma a las ideas con las manos, el color y el juego. Para los niños que construyen su propio mundo, un descubrimiento cada vez.
El fuego es el calor de expresarse: un niño que explica, que elige, que dirige un juego o que da su opinión. Con carácter, con vida, y escuchado con atención.